| Queridos Antiguos Alumnos:
Me
pide vuestro Presidente, Ramón Manzano, unas líneas para
el próximo número de Nuevo Milenio. Al comentarle que yo
no era vuestro Consiliario (cargo que ha pasado a ocupar el P. GonzqloBlasco,
tras ser destinado a Alcalá de Henares el P. Antolín de
la Muñoza), me dijo que era con motivo de ser actualmente el Rector
de San José.
Respecto de esto conviene saber, o recordar, que durante toda la historia
de¡ Colegio, el cargo de Rector ha llevado consigo dos tareas: la
de Superior de la Comunidad y la de Director del Centro. En el curso 1998,
estas funciones quedaron separadas en dos jesuitas diferentes: el P. Antolín
y el P. Matilla. En el curso 2001 la Dirección del Colegio, desempeñada
por este último, pasó a ocuparla, por vez primera, una persona
seglar: D. Manuel Montanero. El cargo de Superior de la Comunidad, naturalmente,
corresponderá siempre a un jesuita: este es el que me ha sobrevenido
desde el pasado septiembre.
La realidad de los Antiguos Alumnos no me es desconocida. Por un lado,
formo parte de una Asociación de AA. AA. (llamada actualmente Areneros-Recuerdo),
ya que estudié en aquel colegio los siete años de la enseñanza
media de entonces, Por otro lado, desde 1983 a 1987, fui Consiliario de
vuestra Asociación. Fueron años muy queridos para mí,
de los que guardo un excelente recuerdo. En ese tiempo fueron sucesivos
Presidentes: Alfonso Merino Maqueda y José Luis Chacón Llorente.
Sin olvidar la llamada Sección de Estremoz, formada por los veteranos
supervivientes de cuando el Colegio se trasladó a esa población
portuguesa, durante los años 1932 a 1936, cm motivo de haberse
incautado de nuestro Centro el gobierno republicano. Representantes de
esta Sección, con su Vicepresidente a la cabeza, que aún
lo sigue siendo, Mario Fernández Femandes, han continuado celebrando
en Estremoz, la memoria de sus años colegiales, ya lejanos, y muy
gratos por cierto, según ellos mismos cuentan. Recuerdo haberles
acompañado varios años en estas celebraciones.
Es importante entroncar con las raíces de la historia del Colegio,
que ya se extiende, desde su fundación en marzo de 1893, por tres
siglos distintos. Supuesto ese enlace con el pasado, en este momento resulta
más importante todavía, una mirada de futuro, en el momento
presente, en el nuevo siglo, nuevo milenio, que estamos estrenando. Es
de los actuales miembros de la Asociación (y de un modo particular
de las promociones jóvenes), de quienes depende que esta vaya siendo
lo que vosotros mismos deseéis que sea. Incluso el Colegio.
Esto
último lo digo por dos razones sobre todo. En primer lugar, cuántos
de vosotros seguís en un contacto muy especial con él, al
ser padres de alumnos actuales. Esta historia seguirá repitiéndose
con los que, llegados a esa sítuación de padres, querríais
traer un día aquí a vuestro hijo o hija, si bien las circunstancias
no harán posible siempre ese deseo. Y en segundo lugar, y hablo
de ello con agradecimiento, por la ayuda económica que, a través
de la Fundación San José de Villafranca, aportáis
muchos de vosotros, al mantenimiento del Colegio. Con ello estáis
contribuyendo a que este sea viable, en medio de las dificultades financieras
con las que tropieza.
Y una última observación. Los AA. AA. de los Jesuitas están
encuadrados en una Confederación Mundial, que abarca las Federaciones
de los diversos países, en las que se integran las Asociaciones
particulares. Desde los distintos niveles, llegan noticias y sugerencias
enriquecedoras. Como en su momento el P. Pedro Arrupe, también
el P. Peter-Hans Kolvenbach, actual Superior General, se interesa enormemente
por esta magnifica realidad que son los Antiguos Alumnos. Sus alocuciones
y otros documentos, dirigidos a Instituciones educativas de la Compañía
de Jesús o a agrupaciones de AA. AA., merecen tenerse muy en cuenta.
Imagino que desde vuestra Asociación, a través de los medios
habituales u ocasionales de contacto, os llega al menos un amplio eco
de todo ello. No lo paséis por alto. Ojalá ese aire de familia,
esa sensibilización común, con mirada uníversalista,
esas orientaciones adaptadas luego a los diversos casos, os impulsen a
acciones concretas en bien de la sociedad, en la que se irá haciendo
presente el reino de Dios.
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